martes, 25 de enero de 2011

F ireplac E

La pasé en vela dibujando una chimenea en mi interior,
ahora me arrodillo frente a su boca,
descuelgo el macuto que llevo a cuestas, lo desabrocho,
y extraigo de él uno a uno, cada tronquito roto, seco y obsoleto, que me pesa y daña.
Primero, le hago entrega a mi valiente obra artística, del tronco grandote de los prejuicios.
Me voy tomando mi tiempo en cada tronquito, recreándome...
saco el de la cobardía, el del miedo...
y les echo una mirada con lágrima de apego adolescente.
Una vez preparada y vestidita mi dispuesta hoguera de adultez,
tomo y acerco unas ramitas a mi pecho incandescente,
y con gesto valiente doy comienzo a la conflagración.
¡Fuego!

1 comentario:

  1. Precioso rito de sanación. Me ha encantado. Felicidades. Un abrazo.

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