domingo, 2 de enero de 2011

La fiesta

He atendido la Gran fiesta,
estaba ahí como esperándome,
con su orquestita, su barra libre y su gente simpática,
no, no dije que la fiesta fuera en mi honor, aunque... tal vez a mí me lo pareció,
sin saber como, me apoderó un extraño sentimiento de filantropía.
Mi particular orquesta interior llevaba un tiempito a pan y agua...
así que abrí el pestillito transformado en serpentina y dejé que saliera mi alegría.
Me he atrevido con la Gran fiesta,
el honor es mío.


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