martes, 1 de marzo de 2011

El Poniente

Y si viene la cólera, a nublarte la ternura,
me haré a un lado,
y en un combate de fé,
esquivaré sus cañones y sus balas.
Más tarde, que no nunca, acudiría el Poniente,
enarbolando una bandera blanca de nacarada espuma,
y nuevamente, se te llenarían de mar las manos,
y de gaviotas la sonrisa.
Con lentos pasos,
viene llegando el Poniente...
esquinitas del perdón.

2 comentarios:

  1. El mar todo lo puede, todo lo cura, todo lo sabe, el mar se lleva todos los sinsabores y nos calma la mirada.
    Precioso. Es un gusto leerte. Gracias.
    Un abrazo.

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  2. Magnificas metáforas del vaivén esperanzado en sentir las gaviotas en alguna sonrisa que te haga llenar de felicidad tus orillas. Prefiero el aire de poniente al de levante, la ternura de su calidez y el placer de plasmarlo en la piel...

    abrazzzusss

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